Cuando destapas una bolsa de café en las mañanas, rara vez nos ponemos a pensar en todo el camino que recorrió ese grano para terminar en nuestra taza. En nuestro caso, detrás de cada bolsa no hay procesos industriales lejanos ni intermediarios: hay una historia de familia que comenzó con las botas puestas en el campo.
Hoy queremos contarte cómo nació todo en Hacienda Cafetera El Rodeo y cómo ese amor por la tierra dio vida a Ruralia.
La tierra que nos unió: el inicio en 2011
Aunque en la casa la agricultura siempre ha sido parte de nuestras vidas gracias a nuestros papás, Alfonso Reyes y Martha Cecilia Camacho, el café tuvo una magia distinta: fue el cultivo que a los hijos —Cristian, Manuel y a mí, Carolina— nos hizo conectar de verdad con el campo.
En 2011 compramos la finca en Curití, Santander, y hacia finales de ese año empezamos a sembrar variedades tradicionales como Castillo. El Rodeo se convirtió en la primera finca donde trabajamos todos juntos como familia, donde cada uno es parte, dueño y doliente de cada rincón.
Ciencia, evolución y pasión por los varietales
Para 2017 sabíamos que queríamos ir un paso más allá. Comenzamos la siembra de varietales exóticos que hoy son nuestro orgullo: Geisha, Sidra y Borbón Rosado.
Ese mismo año, Cristian viajó a Italia para cursar su maestría en Ciencia y Economía del Café en la Universidad de Trieste. Al regresar, todo ese rigor técnico y aprendizaje científico se volcó directo a la finca: optimizamos la recolección selectiva, las siembras y, sobre todo, la poscosecha y los procesos de fermentación. Ese salto fue el que empezó a marcar un verdadero diferencial en el perfil de nuestra taza.
Además, entendimos que la calidad no existe sin respeto por el entorno: aunque no tenemos sello orgánico, cuidamos nuestras fuentes hídricas, protegemos los bosques nativos y aprovechamos responsablemente cada subproducto del café.
Y en 2018 nació Ruralia
Teniendo café de tanta calidad en nuestras manos, nos dolía pensar que el mejor café de Colombia casi siempre terminaba en el exterior. Cristian y yo nos propusimos crear una marca propia que recogiera todo lo aprendido y que ayudara a cultivar la cultura del café especial en nuestro departamento y en el país: así nació Ruralia.
Al principio vendíamos a familiares y amigos, haciendo cataciones cercanas en casa. Poco a poco la comunidad creció y hoy llegamos a diferentes ciudades del país e incluso a mesas en Europa con ediciones especiales.
En Ruralia cada uno aporta su talento:
Cristian, con su visión técnica, master en café y foco en el campo.
Manuel Ricardo, quien diseñó la identidad visual, nuestros empaques y toda la imagen gráfica tanto de la finca como de Ruralia.
Y yo, Carolina, que me he especializado en tueste, catación y barismo para garantizar que cada lote salga con la curva perfecta, la máxima frescura y su perfil sensorial intacto.
Reconocimientos que nos llenan el corazón
El trabajo juicioso en equipo comenzó a hablar por sí solo en las mesas de catación más exigentes del país:
2023: Ganamos el concurso nacional Colombia Tierra de Diversidad y el premio a Mejor Taza de Santander con nuestra variedad Geisha.
2025: Volvimos a ser reconocidos con la Mejor Taza de Santander, ratificando la consistencia de nuestro origen.
Estos reconocimientos son el fruto de cuidar cada detalle desde la semilla hasta el tostador. Cuando eliges Ruralia, no solo estás apoyando el comercio directo: estás conociendo el origen exacto de lo que tomas, con trazabilidad real, transparencia y mucho amor familiar detrás.
Gracias por abrirnos las puertas de tu casa y acompañarnos en cada sorbo.
